El hombre ideal

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Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a si mismo por ella (Efesios 5, 25).

El hombre ideal
Lo más importante en un hombre no es su tipo, ni lo agradable que es, ni lo mucho que atrae o deja de atraer; sino si ese hombre teme a Dios, porque si no lo hace no te podrá amar por encima de él mismo. Y vendrán los problemas, porque siempre llegan, y al no poder salir de si mismo tu matrimonio se romperá. Entonces dirás: ¿Por qué rechacé la corrección, y mi corazón despreció las advertencias? (Proverbios 5, 12). Y llorarás.

No quiero decir que no busques a un hombre agradable o que te guste. También puedes querer que sea de una determinada forma, por los motivos que sean. Y por supuesto que es necesario que el hombre te atraiga. Simplemente te recuerdo que no debes olvidar que lo más importante de un hombre es su relación con Dios: su Fe. Pues seguro que el malvado no quedará impune, mas la estirpe de los justos se salvará (Proverbios 11, 21). Busca a un hombre Cristiano, que conozca el amor de Dios, y que viva su Fe con fuerza; pues un hombre así podrá amarte de verdad. Y con la fuerza de Dios, tu matrimonio perdurará… ¡Pues Dios está en medio de vosotros!

¿Y cómo encontrar a un hombre así? Ciertamente hoy en día es muy difícil encontrar al hombre ideal. Pero si Dios te ha llamado al matrimonio, seguro que ya tiene a alguien preparado para ti. Pues toda palabra de Dios está garantizada; Él es un escudo para cuantos confían en Él (Proverbios 30, 5). ¿Y hasta entonces qué? Permanece alerta para que no pase sin que te des cuenta, y trata de convertirte en la mujer ideal para él. En una mujer Cristiana, que respete a Dios.

No olvidemos tampoco que el noviazgo tiene un objetivo: el matrimonio. Por eso es importante en el noviazgo conocerse y aprender a amarse actuando siempre con caridad. La caridad es paciente, es amable, la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. (1 Corintios 13, 4-7). Así tu futuro matrimonio estará fundamentado en el amor, la fidelidad, y la fecundidad. Y Dios, que te ama, será garante de ese matrimonio, que vivido en Dios… ¡Perdurará hasta el final!

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