La misericordia de Dios

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Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá -dice Yahvé, que tiene compasión de ti- (Isaías 54, 10).

La misericordia de Dios
Dios tiene misericordia de ti, porque te ama profunda e irrevocablemente, como atestiguan los apóstoles diciendo que los dones y la vocación de Dios son irrevocables (Rm 11, 29). Por eso Dios te ama siempre, busca siempre que lo conozcas y conozcas su amor, busca que vayas por el camino que te hará bien, busca que seas feliz en tu libertad y pese a todo lo que suceda a tu alrededor, busca tu bien, busca tu Salvación: te busca a ti. Y precisamente por eso siempre tiene misericordia de ti, siempre te da otra oportunidad si se la pides. ¡Dios te ama!

Y por eso envió a Jesús al mundo: para perdonarte y Salvarte. Porque no hay nada que pueda separarte del amor de Dios, salvo tu propia decisión libre. Porque eres libre por amor para escoger que es lo que quieres. Aun así, mientras vivas Dios siempre te da otra oportunidad a través de su perdón en el Sacramento de la Reconciliación. Dios quiere que vuelvas a Él, como Él mismo afirma diciendo: ¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado -oráculo del Señor Yahvé- y no más bien en que se convierta de su conducta y viva? (Ezequiel 18, 23).

Dios tiene misericordia de nosotros… ¿Cómo no estar alegres? Si Dios nos es propicio… ¿Cómo no darle gracias? Pues los montes, desde sus cimientos, serán sacudidos con las aguas; las rocas en tu presencia se fundirán como cera; pero con aquellos que te temen, te muestras tú siempre propicio (Judit 16, 15). Pues Dios es el único bien, lo único realmente necesario en nuestra vida. Todo lo demás vanidad son, cosa ridicula; al tiempo de su visita perecerán. No es así la Parte de Jacob, pues él es el plasmador del universo, y aquel cuyo heredero es Israel; Yahvé Sebaot es su nombre (Jeremías 10, 15-16).

Dios te quiere. Y por eso, si debe temporalmente corregirte para evitar tu futura perdición, lo hará. Si debe darte un tiempo de paz o mandar algún ángel (una persona que te hable en su nombre) para que lo conozcas, lo hará. Si caes, y te arrepientes, te perdonará. Y la gran mayoría de las veces actuará con paciencia y misericordia. Porque Él desea lo mejor para ti: que elijas el camino de la vida, que es el único bueno para ti, y que lo conozcas. Por eso no dudes de su amor, acepta la corrección si se presenta, y emplea las armas de la luz para decidirte cada día por Él y no por el maligno. No lo dudes: aprovecha el momento presente, el hoy, el ahora, y… ¡Vuelve a Dios!

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