La oración del Shemá

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Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente (Mateo 22, 37).

La oración del Shemá
El Shemá es una oración de origen judío que nosotros hemos heredado a través de la persona de Jesús. La primera mención la hace Moisés diciendo: Escucha, Israel: Yahvé nuestro Dios es el único Yahvé. Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas (Deuteronomio 6, 4-5). El significado es claro: sólo Dios puede ser tu Dios, nada ni nadie más, y a Él sólo has de amar. Además, el Shemá empieza con una invitación a la escucha a Dios y a su Voluntad. Se trata de una oración preciosa que resume el objetivo de nuestra Fe.

Pero Jesucristo va un paso más allá, como siempre, pues si alguno dice “Yo amo a Dios”, y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve (1 Juan 4, 20). Ciertamente, Jesús dice del Shema, que este es el mayor y el primer mandamiento (Mateo 22, 38). Pero no se queda ahí, sino que lo extiende con algo de suma importancia: El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos mandamientos penden toda la ley y los profetas (Mateo 22, 39-40).

En otras palabras, todas las “normas”, leyes, códigos morales, etcétera que surgen en la Iglesia, y que Cristo explica a sus discípulos, son una concretización de estos dos mandamientos: ama a Dios sobre todo, y ama al prójimo. Y sobre esto dos aclaraciones importantes: la primera es que si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío (Lucas 14, 26). Porque Dios es el primero en el orden de importancia, y el prójimo el primero en el orden de la acción. Se ama a Dios amando al prójimo: pero amándolo, no teniendo una esclavitud afectiva.

La segunda aclaración es que el Shemá es imposible de cumplir para nosotros, pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo! (1 Corintios 15, 57). Por eso esta oración tiene una función muy importante, que es la de indicarnos como debemos corresponder al amor de Dios para vivir con plenitud. ¿Y si no puedes? Reza esta oración pidiendo a Dios que se encuentre contigo, te muestre su amor, y te permita vivir así. Él, a su tiempo, te lo concederá, porque… ¡Te ama y quiere lo mejor para ti!

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