¿No entiendes que cuido de ti?

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Cuando Israel era niño, lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo (Oseas 11, 1).

¿No entiendes que cuido de ti?
Dios te ama, y lo ha hecho desde antes de que fueses formado en el vientre de tu madre. Por eso te llamó para que lo conocieses. Quizás de niño, o de joven, o quizás ya siendo adulto; pero te llamó a Él. Y naciste a la Fe como un niño. Y Dios te amó. Te mostró su amor, y te hizo recorrer un camino en su Iglesia en el que poco a poco, con bellos signos y prodigios, te enamoró. Te educó en la Fe, te revistió de dignidad, te colmó de bendiciones y alegría pese a las adversidades… Y finalmente te llamó al Amor. ¡Para que fueses feliz!

Pero cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: ofrecían sacrificios a los Baales, e incienso a los ídolos (Oseas 11, 2). Y así, todos los días, pese a haberlo conocido, amamos y elegimos más a las cosas que Dios a creado y que te regala para que veas su amor, que a Dios mismo. Pero… ¿No es gracias a Dios que existe todo? ¿Por qué, pues, prefieres una afición o hobby que a Dios? ¿Por qué te preocupa más el dinero que Dios? ¿Por qué les das a tus hijos mas importancia que a Dios? ¿Por qué tienes tantas cosas en tu casa y das tan poco a Dios (y a los demás)? ¿No sabes que todo eso te lo ha dado Dios mismo?

Yo enseñé a caminar a Efraím, tomándole por los brazos, pero ellos no sabían que yo los cuidaba (Oseas 11, 3). Y vivimos sin comprender que Dios cuida de nosotros. ¡Que lo ha hecho siempre! Vivimos sin comprender que Él nos provee todo lo necesario. No comprendemos que solo conviene amarlo a Él, y a las demás personas por amor a Él. Por eso, con razón, Dios nos dice: Mi pueblo está acostumbrado a apostatar de mí; cuando invocan a lo alto nadie los levanta (Oseas 11, 7). Porque pese a todo, una y otra vez, volvemos a nuestras infidelidades, amando y eligiendo todos los días a las cosas creadas en lugar de al creador. ¡Que pronto hemos olvidado su amor!

Y pese a todo, el amor que Dios nos tiene es tan grande que sin dudarlo nos invita todos los días a volver a Él diciendo: ¿Cómo voy a entregarte, Efraím, cómo voy a soltarte, Israel? ¿Voy a entregarte como a Admá, y tratarte como a Seboyim? Mi corazón se convulsiona dentro de mí, y al mismo tiempo se estremecen mis entrañas (Oseas 11, 9). Y por eso, gracias a la misericordia y el amor de Dios, aquí estamos un día más, pese a nuestros pecados e infidelidades. Un día más Dios sigue fiel con nosotros dándonos otra oportunidad para volver a Él.

Por eso hoy Dios grita a tu corazón diciendo: ¡Te amo! ¿No lo ves? ¿Cuando has tenido tu tanta paciencia y amor con alguien? ¿Cuando alguien la ha tenido contigo? ¿No ves como mi amor supera a todos? ¡Vuelve a mi y serás verdaderamente feliz! ¡Redescubre el amor primero que has perdido! Comprende que nada ni nade fuera de mi puede hacerte realmente feliz, y que eso que buscas en las cosas de este mundo y en los demás solo te lo puedo dar yo… ¡Conviértete!

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