¡Enhorabuena, has en­con­tra­do un te­so­ro! Este ar­tícu­lo es par­te de un cur­so que te in­vi­ta­mos a co­no­cer: Curso Católico.

Los dos ca­mi­nos | Comentarios (pág.2)

Más co­men­ta­rios

Letty(01-09-2021)
Le doy gra­cias a las per­so­nas que ha­cen po­si­ble este tipo de apps, que Dios lle­ne de ben­di­cio­nes su ca­mino. Muchas ve­ces creí que es­ta­ba ca­mi­nan­do por el ca­mino de la vida. Pero solo es mi men­te tra­tan­do de en­ga­ñar­me. Hoy, des­afor­tu­na­da­men­te, con este cues­tio­na­rio me doy cuen­ta que es­toy muy le­jos aún. Pero gra­cias a Dios veo mis erro­res y es­toy dis­pues­ta a se­guir lu­chan­do por ca­mi­nar en el an­gos­to sen­de­ro, jun­to a Jesús nues­tro Señor. Saludos. ¡Que Dios ilu­mi­ne su men­te!
Siempre es­ta­mos a tiem­po de rec­ti­fi­car nues­tro ca­mino, en oca­sio­nes más, en oca­sio­nes me­nos. ¡Que Dios la ben­di­ga!
Carmen(05-08-2021)
Es ver­dad. Muchas ve­ces cree­mos que es­ta­mos ha­cien­do las co­sas bien, pero con es­tás re­fle­xio­nes nos da­mos cuen­ta que no todo está bien… Y sí, nun­ca es tar­de para cam­biar con la ayu­da de Dios.
Así es. El sa­bio siem­pre se exa­mi­na a la luz de la Fe. Dios la ben­di­ga.
Charly(25-07-2021)
De apo­co Dios me va guian­do como un pa­dre amo­ro­so: me co­rri­ge y me alien­ta al cam­bio en la con­ver­sión. Me ha­bla a tra­vés de las per­so­nas y, en el fon­do de mi co­ra­zón, le ha­bla a mi alma, que tan­tas ve­ces se sin­tió sin va­lor al­guno. Hoy Dios me lla­ma y me dice: tu se­rás mi pro­fe­ta. ¡Que ben­di­ción y que res­pon­sa­bi­li­dad tan gran­de! Pero Él ha­bla­ra por mí: yo soy solo el ins­tru­men­to de su Santa Voluntad. Los Sacramentos, las ora­cio­nes, y la vi­si­ta al Santísimo Sacramento me van mol­dean­do y pre­pa­ran­do para esta mi­sión tan gran­de. Les ani­mo a se­guir en la Fe por este ca­mino es­tre­cho, pero en el que ca­mi­na­mos de la mano con Jesús, a orar mu­cho y a vi­vir de ver­dad los sa­cra­men­tos. ¡Dios exis­te y está vivo!
Mucho áni­mo en su vida y su mi­sión, en los bue­nos mo­men­tos y en los di­fí­ci­les. ¡Dios le ben­di­ga!
Martin Huayamares(21-07-2021)
La op­ción por el ca­mino de la vida pa­re­ce lo más ló­gi­co, pero vien­do mi vida in­te­rior veo que no voy por allí y que en el fon­do de­seo el ca­mino an­cho y sin preo­cu­pa­cio­nes que me lle­va a la muer­te. Gracias por ha­cer­me ver mi error y es­pe­ro rec­ti­fi­car mi ca­mino. Se que no va a ser fá­cil pero con la in­ter­ce­sión de la Virgen María es­pe­ro lo­grar­lo. Recen por mí y gra­cias por las en­se­ñan­zas, son muy bue­nas.
Nos ale­gra­mos de que le ayu­de y le ani­ma­mos a per­se­ve­rar. Rezamos. La paz.
Abel Alcántara(18-06-2021)
Yo creo que a ve­ces vi­vi­mos como el nú­me­ro 2 y el 4, pen­san­do siem­pre cuál es el pro­pó­si­to de Dios. Un un día pen­sé el nú­me­ro 8.
Ánimo pues, es una bue­na re­fle­xión pen­sar en esto. La paz.
Ana Catalina(28-05-2021)
A me­nu­do pasa que no re­ci­bi­mos una for­ma­ción es­pi­ri­tual ade­cua­da, ni tam­po­co un ejem­plo de vida como Dios man­da, y nos cria­mos y va­mos por el mun­do como ani­ma­li­tos, to­man­do y ha­cien­do se­gún me­jor nos sa­len las co­sas. Particularmente, siem­pre sen­tí cu­rio­si­dad y mu­chí­si­ma atrac­ción por Jesucristo, por la Virgen Santísima y toda la Iglesia Católica. Siendo ado­les­cen­te en­tra­ba sola a la Iglesia. Después, de adul­ta, nun­ca en­con­tré apo­yo ni di­rec­ción. Recién cuan­do acom­pa­ñé a mi hija a ca­te­que­sis fa­mi­liar, pude en­con­trar y en­ten­der un mon­tón de co­sas de la vida y, so­bre todo, de la Palabra del Señor… ¡Casi mue­ro del te­rror al ver lo erra­da que es­ta­ba en el ca­mino! Siempre creí q ha­cía lo co­rrec­to, era doña per­fec­ti­ta… ¡Un ho­rror! Pura so­ber­bia es lo que ha­bia en mi co­ra­zón. Y así cre­cí y me for­mé. Muchas cri­ti­cas re­ci­bí, pero nin­gún buen con­se­jo… ¡Ojo! Que tal vez no lo sa­bían tam­po­co… Hoy, en este nue­vo ca­mino y ya de muy gran­de lo pue­do com­pren­der y, por eso, me atre­vo a com­par­tir­lo. Hoy mi hija ya es adul­ta y pron­to, si Dios quie­re, será do­cen­te. Pero me sien­to en la obli­ga­ción de co­rre­gir un mon­tón de co­sas que le fui en­se­ñan­do a lo lar­go de su in­fan­cia. Más con el ac­cio­nar que con las pa­la­bras que es­tán mal. La so­ber­bia es lo peor que le pue­de pa­sar a ser hu­mano, co­rroe el alma y des­tru­ye todo a su al­re­de­dor. Espero po­der en­men­dar an­tes de par­tir de este mun­do, si hay algo que real­men­te me due­le es sa­ber que ja­más po­dré ver el ros­tro de mi Señor, to­car sus Santas Manos, be­sar Sus Llagas. El san­to te­mor a Dios es lo que me sal­vó de mu­chi­si­mas co­sas ma­las que po­dría ha­ber caí­do en mi ju­ven­tud sin una fa­mi­lia es­ta­ble, sin mamá, papá aban­do­na­do, etc; pero po­dia oir Su Voz y ver Sus Ojos que me ad­ver­tían… ¡Gloria a Dios por eso! Y asi man­te­ner­me a sal­vo de las in­fi­ni­tas ten­ta­cio­nes del ma­ligno. Hoy bus­co in­can­sa­ble­men­te el ca­mino co­rrec­to, oja­lá lo­gre to­das las me­tas y co­rri­ja tam­bién a mi es­po­so e hija. ¡Así sea! ¡Bendiciones!
Gracias por com­par­tir su his­to­ria, que Dios la ben­di­ga. Siga el ejem­plo de Santa Mónica, y há­ble­le más a Dios de su fa­mi­lia que lo que ha­bla aho­ra a su fa­mi­lia de Dios. La paz.
Rosa(23-05-2021)
Amor cru­ci­fi­ca­do. Amor que due­le. Amor con de­rra­ma­mien­to de san­gre. Amor que pri­me­ro tie­ne que pa­sar por la cruz.
Ese es el amor de Dios con no­so­tros. La paz.
Angie(22-05-2021)
A ve­ces vi­vi­mos con mie­do del mun­do por eso ce­de­mos ante el sin dar­nos cuen­ta de que al úni­co que de­be­mos agra­dar es a Dios.
Muy cier­to. ¡Ánimo! Lo di­fi­cil a ve­ces es lle­var­lo a la prác­ti­ca. La paz.
Carlos(17-05-2021)
Me pa­re­ce muy im­por­tan­te este pun­to por que me acla­ra de ma­ne­ra pre­ci­sa cómo es­toy vi­vien­do y ha­cia don­de es­toy lle­van­do mi vida sin Dios. Que he ol­vi­da­do esa pre­gun­ta que siem­pre me ha­cía… ¿Para qué vivo?
Como en toda com­pe­ti­ción, es ne­ce­sa­rio te­ner siem­pre la mi­ra­da pues­ta en la meta para no des­viar­nos del ca­mino. ¡Ánimo!
Ferney(15-04-2021)
Las pro­pues­tas del mun­do son, en oca­sio­nes, frías e inú­ti­les al no ser bue­nas para la fe y el amor que nos ofre­ce Dios. El ca­mino de la vida y de la luz es más di­fí­cil, pero debe ser nues­tro ob­je­ti­vo. Así en­con­tra­re­mos la vida eter­na.
Es cier­ta­men­te un reto y una aven­tu­ra. ¡Pero no es­ta­mos so­los! ¡Dios nos acom­pa­ña y pre­ce­de!
Lucas(10-04-2021)
Ciertamente, en oca­sio­nes es­ta­mos en el ca­mino de la muer­te, pues el mun­do es atrac­ti­vo; pero gra­cias al amor de Dios po­de­mos re­fle­xio­nar y to­mar el ca­mino de la vida, aun­que sea di­fí­cil.
Como todo ca­mino, al prin­ci­pio pue­de re­sul­tar di­fi­cil, pero cuan­to más tro­zo re­co­rres y cuan­to más en­tre­nas, más fá­cil se vuel­ve. ¡Ánimo! ¡A la aven­tu­ra!
Jesús Orlando López(09-04-2021)
Es tan es­pa­cio­so el ca­mino de la per­di­ción, que ofre­ce lo que pa­re­ce­ría ser lo me­jor, pero al fi­nal el Señor le per­mi­te a uno dar­se cuen­ta que el en­ga­ño del ma­ligno es muy gran­de. Gracias al Dios al­tí­si­mo que nos per­mi­te te­ner en es­tos mo­men­tos tan di­fí­ci­les pro­fe­tas en su ma­gis­te­rio de la Iglesia, que nos ayu­dan y guían en cada mo­men­to. Dios les ben­di­ga.
Las pom­pas del mun­do son apa­rien­cia va­cía y vana. No nos de­je­mos en­ga­ñar. El amor de Dios es el gran te­so­ro por el que me­re­ce la pena lu­char. La paz.