¡Enhorabuena, has en­con­tra­do un te­so­ro! Este ar­tícu­lo es par­te de un cur­so que te in­vi­ta­mos a co­no­cer: Curso Católico.

Mensaje a los no po­bres | Comentarios (pág.2)

Más co­men­ta­rios

José Landero Guerrero(12-05-2021)
Bonita re­fle­xión. El mun­do gira al­re­de­dor del di­ne­ro y el po­der, y a la in­men­sa ma­yo­ría de los hu­ma­nos nos pasa lo que re­la­ta el evan­ge­lis­ta Marcos (Mc 10, 17-22). Sin di­ne­ro no po­de­mos vi­vir, pero tam­po­co po­de­mos vi­vir sin Dios. Servir a los dos, im­po­si­ble. Entonces la dis­yun­ti­va está en: Trabajamos para po­der vi­vir o vi­vi­mos para ga­nar di­ne­ro. Difícil elec­ción. Yo ten­go mis pro­pias du­das, aun­que pro­cu­ro an­te­po­ner a Dios an­tes que al di­ne­ro, pero en más de una oca­sión cai­go en la ten­ta­ción. Confío en la in­fi­ni­ta mi­se­ri­cor­dia de Dios. A Él no se le pue­de en­ga­ñar con bo­ni­tas pa­la­bras.
Le re­co­men­da­mos com­ple­men­tar esta re­fle­xión con la que he­mos pues­to en el ca­pí­tu­lo Abandona tu Carga, en la sec­ción Desprendimiento del di­ne­ro. Creemos que le pue­de ser de uti­li­dad. La paz.
Lalo(01-05-2021)
Tengo una ami­ga con adic­ción al ci­ga­rro y hoy, que no tie­ne sus pies por la día­be­tes, fu­mar lo toma como un cal­man­te a su an­sie­dad y, aun­que le ha­blo de Dios, no ten­go la gra­cia que se ne­ce­si­ta para de­cir­le que no está sola, que Dios la ama, y que va sa­lir de su adic­ción y de­más tris­te­zas.
Si no pue­de ha­blar­le a ella de Dios, há­ble­le a Dios de ella en la ora­ción. ¡Ánimo!
Daniel Cortes(29-04-2021)
Hermosa re­fle­xión: ¿Cuál es mi te­so­ro? ¿El eje de mi vida es Dios o el di­ne­ro?
Sin duda, es una pre­gun­ta que to­dos de­be­mos ha­cer­nos. La paz.