¡Enhorabuena, has en­con­tra­do un te­so­ro! Este ar­tícu­lo es par­te de un cur­so que te in­vi­ta­mos a co­no­cer: Curso Católico.

1.4 Últimos co­men­ta­rios

Más vale ad­qui­rir sa­bi­du­ría que oro, me­jor po­seer in­te­li­gen­cia que pla­ta.
- Proverbios 16, 16

Introducción Aquí se lis­tan los úl­ti­mos co­men­ta­rios que ha­béis de­ja­do en las di­fe­ren­tes sec­cio­nes del Curso Católico, a modo de re­co­pi­la­ción. ¿Quieres apa­re­cer aquí? Deja un co­men­ta­rio en cual­quie­ra de las sec­cio­nes… ¡Gracias por par­ti­ci­par!

Últimos co­men­ta­rios

Fernando(17-01-2023)
Me ha dado mu­cho áni­mo es­tas pa­la­bras. Gracias.
Nos ale­gra­mos de ello. Dios le ben­di­ga. La paz.
Raúl Antonio(17-01-2023)
Señor, gra­cias por­que me lla­mas y me bus­cas. Dame la gra­cia de no apar­tar­me de ti. Dame tu Santo Espíritu y la gra­cia de se­guir­te. Amén.
Que así sea. Dios le ben­di­ga. La paz.
Lucas(10-01-2023)
Amo este cur­so. No me can­so de ha­cer­lo. Debería ser lec­tu­ra obli­ga­da de todo buen ca­tó­li­co.
Nos ale­gra­mos de ello. Dios le ben­di­ga. La paz.
Rita(07-01-2023)
¡Hola! Recien co­mien­zo el cur­so. ¡Me pon­go en ma­nos de Dios!
Pues desea­mos que este cur­so le ayu­de a cre­cer en la Fe y que Dios la ben­di­ga. La paz.
Juan(05-01-2023)
Que gran en­se­ñan­za her­ma­nos. ¡Que el Señor los siga ben­di­cien­do!
Bendito sea Dios por ello. Dios le ben­di­ga. La paz.
Jonatan(02-01-2023)
Gracias.
Gracias a us­ted. Dios le ben­di­ga.
Olga Peña(28-12-2022)
Estoy muy agra­de­ci­da con este cur­so, es muy con­cre­to y apun­ta a aque­llo que ne­ce­si­ta­mos para cre­cer como bue­nas per­so­nas y bue­nos cris­tia­nos a la luz de la Palabra de Dios. Gracias.
Nos ale­gra­mos de ello. ¡Ánimo! La paz.
Miguel Martinez(18-12-2022)
Vivir lo que cree­mos, me en­can­tó.
Gracias. Que así sea.
Elizabeth Hernandez(14-12-2022)
Siempre mi con­fian­za esta pues­ta en Dios y su hijo Jesucristo, ade­más de la pre­sen­cia de su Espíritu en no­so­tros. Espíritu Santo.
Nos ale­gra­mos de ello y le ani­ma­mos a per­ser­ve­rar en la Fe re­ci­bi­da. ¡Ánimo!
Rosa A. Palacios(13-12-2022)
Personalmente creo que no la sol­te­ria no es en to­dos los ca­sos es un es­ta­do tem­po­ral, sino una vo­ca­ción en tan­to que Dios lla­ma a vi­vir en en­tre­ga y ser­vi­cio des­de esta con­di­ción. Yo soy sol­te­ra y he cons­ta­ta­to que Dios no me lla­ma a la vida re­li­gio­sa, pero nun­ca me he sen­ti­do ver­da­de­ra­men­te lla­ma­da al ma­tri­mo­nio y sí a un ser­vi­cio a Dios y a los de­mas des­de este es­ta­do de vida. No creo que la Iglesia sea re­tro­gra­da más bien creo que es más fá­cil aso­ciar­lo a la vida sa­cer­do­tal y re­li­gio­sa el lla­ma­do por­que obe­de­ce a una tra­di­cíon, pero po­de­mos en­con­trar al­gu­nos tex­tros bi­bli­cos en don­de nos in­di­ca la po­si­bli­li­dad de se­guir­lo des­de la sol­te­ria… San Pablo, un hom­bre sol­te­ro, en re­fe­ren­cia a la vo­ca­ción de cada uno dice en 1 Co 7,7-8: Quisiera más bien que to­dos los hom­bres fue­sen como yo; pero cada uno tie­ne su pro­pio don de Dios, uno a la ver­dad de un modo, y otro de otro. Digo, pues, a los sol­te­ros y a las viu­das, que bueno les fue­ra que­dar­se como yo. No se tra­ta de re­cha­zar el ma­tri­mo­nio o la vida sa­cer­do­tal o re­li­gio­sa sino de com­pren­der que mi vo­ca­ción par­ti­cu­lar es en la sol­te­ría y des­de ahí, vi­vir en co­mu­nión con los her­ma­nos de ser­vir con ge­ne­ro­si­dad de amar ple­na­men­te a Dios y a los de­más. No se es sol­te­ro para en­ce­rar­se en sí mis­mo sino para te­ner una ma­yor dis­po­si­ción y aper­tu­ra a los de­más. Un dis­tin­ti­vo del sol­te­ro será un apos­to­la­do ale­gre y que con­ta­gia de los va­lo­res de Reino. En ese sen­ti­do men­cio­na las pa­la­bras de la Exhortación Apostólica Christifideles Laici: La mi­sión sal­ví­fi­ca de la Iglesia en el mun­do es lle­va­da a cabo no sólo por los mi­nis­tros en vir­tud del sa­cra­men­to del Orden, sino tam­bién por to­dos los fie­les lai­cos. Y con­ti­núa: En efec­to, és­tos, en vir­tud de su con­di­ción bau­tis­mal y de su es­pe­cí­fi­ca vo­ca­ción, par­ti­ci­pan en el ofi­cio sa­cer­do­tal, pro­fé­ti­co y real de Jesucristo, cada uno en su pro­pia me­di­da La ta­rea es es­cu­char y pe­dir la gra­cia de es­cu­char cada Dios a Dios que nos ha­bla a tra­ves de los sig­nos de los tiem­pos para ser­vir­le cada uno se­gún los do­nes de na­tu­ra­le­za y gra­cia que nos ha re­ga­la­do. Dios con­ce­da abun­dan­tes vo­cai­co­nes a nues­tra Iglesia en los di­fe­ren­tes es­ta­dos, si hay fa­mi­lias san­tas, po­de­mos pen­sar que sur­gi­ran vo­ca­cio­nes sa­cer­do­ta­les, re­li­gio­sas y lai­cos san­tos. Bendiciones para to­dos.
Esto es cier­to siem­pre y cuan­do exis­ta una cla­ra y con­ti­nua do­na­ción al pró­ji­mo, que es algo muy com­pli­ca­do man­te­nien­do por mu­chí­si­mos años la sol­te­ría por vo­lun­tad pro­pia, sin to­mar una de­ci­sión de­fi­ni­ti­va so­bre nues­tra vida, que es al fi­nal a lo que lla­ma el amor de Dios: a una en­tre­ga to­tal en el tiem­po y es­pa­cio a Dios y al pró­ji­mo, bien de for­ma ge­ne­ral a to­dos los hom­bres o de for­ma par­ti­cu­lar a al­gu­na per­so­na. De he­cho el ca­te­cis­mo de la Iglesia Católica en su nú­me­ro 2231 dice: Hay quie­nes no se ca­san para po­der cui­dar a sus pa­dres, o sus her­ma­nos y her­ma­nas, para de­di­car­se más ex­clu­si­va­men­te a una pro­fe­sión o por otros mo­ti­vos dig­nos. Estas per­so­nas pue­den con­tri­buir gran­de­men­te al bien de la fa­mi­lia hu­ma­na. Fíjese pues, que es im­por­tan­te para man­te­ner la sol­te­ría san­ta­men­te que exis­ta un mo­ti­vo digno. Y ha­ber­los, los hay, por su­pues­to. Sin em­bar­go, en nues­tra so­cie­dad ac­tual se sue­le op­tar por esta op­ción por mera co­mo­di­dad, que es lo con­tra­rio a la en­tre­ga que re­cla­ma el Amor que nos creó y que nos lla­ma a amar. Al fi­nal, como dice el ca­te­cis­mo 2392: El amor es la vo­ca­ción fun­da­men­tal e in­na­ta de todo ser hu­mano. Y esto es lo ver­da­de­ra­men­te im­por­tan­te. San Agustín de­cía: Ama y haz lo que quie­ras. ¡Ánimo! ¡Dios le ben­di­ga! La paz.