¡Enhorabuena, has en­con­tra­do un te­so­ro! Este ar­tícu­lo es par­te de un cur­so que te in­vi­ta­mos a co­no­cer: Curso Católico.

Últimos co­men­ta­rios | Comentarios (pág.9)

Más co­men­ta­rios

Oscar Francisco Abalos (06-06-2021)
Ruego a Dios al­tí­si­mo me ayu­de a ala­bar­le per­ma­nen­te­men­te…
Que así sea. Y en cual­quier caso, al me­nos, nun­ca per­der la es­pe­ran­za.
Matías(05-06-2021)
Bien cla­ro, ben­di­cio­nes.
Gracias. La paz.
Matías(05-06-2021)
Muy bueno todo. Actualiza y orien­ta a la for­ma co­rrec­ta de di­ri­gir­se a Dios Trino.
Nos ale­gra­mos que sea así. Ese es el ob­je­ti­vo: fo­men­tar la re­la­ción con Dios, que tan­to nos ama.
Gerardo Cazares(03-06-2021)
Está muy com­ple­ta la evan­ge­li­za­ción so­bre la ido­la­tría, y sir­ve tam­bién para que no nos de­je­mos en­ga­ñar por per­so­nas que nos di­cen idó­la­tras por te­ner imá­ge­nes en el tem­plo.
La ver­da­de­ra ido­la­tría está en el co­ra­zón del hom­bre, tal y como Jesús mis­mo afir­ma: Lo que sale de den­tro es lo que hace im­pu­ro al hom­bre (Marcos 7, 15b). Así pues, no de­be­mos ig­no­rar todo aque­llo ex­terno que toma en nues­tra vida el lu­gar de Dios. La paz.
Luis Hernan Useche(02-06-2021)
Éste ar­tícu­lo me es muy cla­ro, y agra­dez­co a Dios y a us­te­des por per­mi­tir­me co­no­cer la his­to­ria del pue­blo de Israel, so­bre todo en éste acon­te­ci­mien­to del Exilio, para com­pren­der de dón­de vie­nen mis su­fri­mien­tos, que son la paga de mis pe­ca­dos. Pero tam­bién la mi­se­ri­cor­dia de Dios, que no me aban­do­na. Gracias.
Nos ale­gra­mos que le ayu­de, sin em­bar­go esto es sólo una par­te de la his­to­ria. También exis­te el su­fri­mien­to de los inocen­tes, del cual Cristo es el ma­yor ex­po­nen­te y una Palabra para to­dos. ¡Ánimo! ¡Siga ade­lan­te en el cur­so!
José Luis López Rodríguez(02-06-2021)
Me pa­re­ció muy agra­da­ble el vol­ver a re­to­mar los co­no­ci­mien­tos de nues­tra Fe ca­tó­li­ca y so­bre todo la ma­ne­ra en la que nos mo­ti­va apren­der en el pró­lo­go, ayer en la no­che recé esta ora­ción y dor­mí muy en paz.
Nos ale­gra­mos de ello. Conviene per­se­ve­rar has­ta el fi­nal. ¡Ánimo!
Elena Elizabeth Gonzales Robles(02-06-2021)
La Eucaristía es la má­xi­ma co­mu­ni­ca­ción que ten­go, y pro­fun­di­zar en mi fe será una opor­tu­ni­dad para cre­cer en Dios y amar su in­fi­ni­ta mi­se­ri­cor­dia.
La Eucaistía es el ma­yor re­ga­lo. De he­cho, un ca­pí­tu­lo en­te­ro del cur­so está de­di­ca­do a ella. La paz.
Ramonn Duran(01-06-2021)
La paz… Muy bueno este cur­so. Dios les ben­di­ga.
Gracias por su va­lo­ra­ción. Dios le ben­di­ga a us­ted tam­bién. La paz.
Ricardo Murillo(01-06-2021)
Realmente es im­por­tan­te ini­ciar to­dos los días dan­do glo­ria a Dios, y de esta for­ma me­di­tan­do la pa­la­bra en la Lectio Divina.
Sin nin­gún tipo de duda. ¡Ánimo!
Ricardo Murillo(01-06-2021)
Muy bueno me pa­re­ció esta for­ma­ción, se la re­co­mien­do a to­dos los ca­te­quis­tas para ob­te­ner ma­yor cre­ci­mien­to es­pi­ri­tual.
¡Nos ale­gra­mos de ello! Que todo sea para ma­yor Gloria de Dios y bien de los hom­bres. La paz.
Luz Jimenez(01-06-2021)
Esta pa­la­bra me da ani­mo por­que, aun­que cai­ga, Dios en su in­fi­ni­ta mi­se­ri­cor­dia me re­ci­be si me arre­pien­to ver­da­de­ra­men­te.
Así es. No nos can­se­mos nun­ca de arre­pen­tir­nos.
Martincho Molina(01-06-2021)
Benditas las per­so­nas, el gru­po de tra­ba­jo que reali­zo la app. El pro­yec­to es es­plén­di­do, la ten­go hace años y me hace mu­cho bien. Me atra­jo nue­va­men­te a la ver­dad del evan­ge­lio y del tes­ti­mo­nio que Dios dejó en la his­to­ria por amor al hom­bre y a la crea­ción. Gracias a los rea­li­za­do­res y que el Eterno los ben­di­ga y María los pro­te­ja.
Muchas gra­cias. Gloria a Dios por todo.
Martincho Molina(01-06-2021)
Pidamos para que Dios que es uno y trino, eter­na ma­jes­tad, nos de­rra­me su mi­se­ri­cor­dia por tan­tos pe­ca­dos co­me­ti­dos y nos lle­ve con un so­plo vic­to­rio­so al fin de esta pan­de­mia. Pidamos al Señor, y que nues­tra Madre nos pro­te­ja con su amor.
Padre Nuestro. Ave María. Gloria.
Mayela Barrantes(31-05-2021)
Puedo dar tes­ti­mo­nio del amor de Dios en mi vida, pues aun cuan­do tuve mo­men­tos que ni yo mis­ma me hu­bie­ra acep­ta­do, sen­tí Su alien­to en mi hom­bro. En los mo­men­tos de ma­yor so­le­dad, por el aban­dono, la au­sen­cia y la trai­ción, solo Dios es­ta­ba en mi do­lor y llan­to, y… ¡Siempre, siem­pre me le­van­tó con su mano para se­guir ade­lan­te! Me dio for­ta­le­za, es­pe­ran­za y con­sue­lo. No exis­te do­lor que no se pue­da su­perar con la ayu­da de Dios. El solo desea que sea­mos fe­li­ces. El agra­de­ci­mien­to solo se le pue­de ex­pre­sar, agra­dán­do­lo de la ma­ne­ra que más le agra­da: con la con­ver­sión cons­tan­te, por­que sa­be­mos que en to­das las co­sas in­ter­vie­ne Dios para bien de los que le aman (Rom 8, 28).
Efectivamente, Dios que es Agápē, sólo quie­re nues­tro bien. Dios la ben­di­ga. La paz.
Mayela Barrantes(31-05-2021)
En los pla­nes de Dios pon­go mi es­pe­ran­za, res­ca­to esta vir­tud teo­lo­gal: Esperanza. Significa con­fian­za, ex­pec­ta­ti­va, se­gu­ri­dad, de­seo ex­pec­tan­te y ca­mino para lle­gar a Dios. Esperando con­tra toda es­pe­ran­za, como Abraham (Rom 4, 18), la es­pe­ran­za cris­tia­na es con­fian­za de po­der con­se­guir la meta. Esperamos lo que no ve­mos (Rom 8, 25). La es­pe­ran­za ex­pre­sa la con­fian­za en la ayu­da de Dios y la as­pi­ra­ción o ten­sión ha­cia la ple­ni­tud del ser hu­mano, a su fe­li­ci­dad. Nos apo­ya­mos en las pro­me­sas de Dios, que es siem­pre fiel (Heb 10, 23). En las si­tua­cio­nes más di­fí­ci­les y des­es­pe­ran­za­das, hay que es­pe­rar con­tra toda es­pe­ran­za (Rom 4, 18). Que se­ria del hom­bre o mu­jer si no de­po­si­ta­mos nues­tra es­pe­ran­za en Dios, en el lar­go y mu­chas ve­ces te­dio­so ca­mino de la vida. La ayu­da de tan­tos bue­nos sa­cer­do­tes y lai­cos com­pro­me­ti­dos tam­bién es sig­ni­fi­ca­ti­va en tiem­pos de cri­sis es­pi­ri­tual. El tes­ti­mo­nio de amor que se re­ci­be, tam­bién ayu­da en el ca­mi­nar per­so­nal. La pro­me­sa es fiel, ve­le­mos de dia y de no­che, no se sabe la hora. El Señor nun­ca nos suel­ta de su mano, creo en esto.
¿Qué se­ría de no­so­tros sin la es­pe­ran­za? Es una bue­na pre­gun­ta, no en vano el ma­ligno se em­pe­ña en de­ses­pe­rar­nos. ¡No per­da­mos la es­pe­ran­za! ¡Ánimo!
Maria Isabel Varas Torrejon(31-05-2021)
El Señor eli­ge al de­bil, al hu­mil­de, al po­bre, al puro de co­ra­zón, para en­viar­los a su mi­sión, y en el ca­mino los va ins­tru­yen­do, les va in­fun­dien­do sa­bi­du­ria, for­ta­le­za, cien­cia, tam­bien Fé, Esperanza y Caridad. El lla­ma y acom­pa­ña, en la mi­sión, guía en el sen­de­ro y ha­bla por boca del cre­yen­te: no lo deja solo, lo am­pa­ra, lo pro­te­ge, lo lle­na de Luz y mi­se­ri­cor­dia du­ran­te todo el ca­mino, de prin­ci­pio a fín. Mantiene en el que cree el co­ra­zón ar­dien­do y el alma in­quie­ta y an­sio­sa por lle­gar al fi­nal del ca­mino con la mi­sión cum­pli­da. Y así re­ci­bir del Señor la co­ro­na de la glo­ria.
Dios tam­bién eli­ge a los pe­ca­do­res y los lla­ma a con­ver­sión. Dichosos aque­llos, unos y otros, que si­guen el ca­mino de Dios has­ta el fi­nal. La paz.
Carolina(31-05-2021)
Soy ca­tó­li­ca y ne­ce­si­to se­guir apren­dien­do de la Biblia.
Pues es­pe­ra­mos que este cur­so ca­tó­li­co le ayu­de a ello. No dude en lle­gar has­ta el fi­nal. ¡Ánimo!
Roxana(29-05-2021)
Cada vez des­cu­bro más el amor in­fi­ni­to de Dios ha­cia el ser hu­mano. Y cómo en su pa­la­bra nos ha­bla aca­da uno de no­so­tros.
¡Nos ale­gra­mos de ello! ¡La paz!
Michel Polledo(29-05-2021)
Me fas­cino el ar­tícu­lo, acla­ran­do va­rias in­te­rro­gan­tes exis­ten­cia­les. Hoy, sa­ba­do 29 de mayo del 2021, lo usa­ré en un tema so­bre el tema de vi­vir. Gracias por todo.
Gracias a us­ted, le desea­mos lo me­jor. La paz.
Mayela Barrantes(29-05-2021)
Que el Creador de nues­tra vida, con­vier­ta en rui­nas nues­tros pa­la­cios ido­lá­tri­cos y nos abun­de en obe­dien­cia. Sin su fuer­za nada po­de­mos.
Que Dios nos re­ga­le la fuer­za para ser Santos.
Ana Catalina(28-05-2021)
A me­nu­do pasa que no re­ci­bi­mos una for­ma­ción es­pi­ri­tual ade­cua­da, ni tam­po­co un ejem­plo de vida como Dios man­da, y nos cria­mos y va­mos por el mun­do como ani­ma­li­tos, to­man­do y ha­cien­do se­gún me­jor nos sa­len las co­sas. Particularmente, siem­pre sen­tí cu­rio­si­dad y mu­chí­si­ma atrac­ción por Jesucristo, por la Virgen Santísima y toda la Iglesia Católica. Siendo ado­les­cen­te en­tra­ba sola a la Iglesia. Después, de adul­ta, nun­ca en­con­tré apo­yo ni di­rec­ción. Recién cuan­do acom­pa­ñé a mi hija a ca­te­que­sis fa­mi­liar, pude en­con­trar y en­ten­der un mon­tón de co­sas de la vida y, so­bre todo, de la Palabra del Señor… ¡Casi mue­ro del te­rror al ver lo erra­da que es­ta­ba en el ca­mino! Siempre creí q ha­cía lo co­rrec­to, era doña per­fec­ti­ta… ¡Un ho­rror! Pura so­ber­bia es lo que ha­bia en mi co­ra­zón. Y así cre­cí y me for­mé. Muchas cri­ti­cas re­ci­bí, pero nin­gún buen con­se­jo… ¡Ojo! Que tal vez no lo sa­bían tam­po­co… Hoy, en este nue­vo ca­mino y ya de muy gran­de lo pue­do com­pren­der y, por eso, me atre­vo a com­par­tir­lo. Hoy mi hija ya es adul­ta y pron­to, si Dios quie­re, será do­cen­te. Pero me sien­to en la obli­ga­ción de co­rre­gir un mon­tón de co­sas que le fui en­se­ñan­do a lo lar­go de su in­fan­cia. Más con el ac­cio­nar que con las pa­la­bras que es­tán mal. La so­ber­bia es lo peor que le pue­de pa­sar a ser hu­mano, co­rroe el alma y des­tru­ye todo a su al­re­de­dor. Espero po­der en­men­dar an­tes de par­tir de este mun­do, si hay algo que real­men­te me due­le es sa­ber que ja­más po­dré ver el ros­tro de mi Señor, to­car sus Santas Manos, be­sar Sus Llagas. El san­to te­mor a Dios es lo que me sal­vó de mu­chi­si­mas co­sas ma­las que po­dría ha­ber caí­do en mi ju­ven­tud sin una fa­mi­lia es­ta­ble, sin mamá, papá aban­do­na­do, etc; pero po­dia oir Su Voz y ver Sus Ojos que me ad­ver­tían… ¡Gloria a Dios por eso! Y asi man­te­ner­me a sal­vo de las in­fi­ni­tas ten­ta­cio­nes del ma­ligno. Hoy bus­co in­can­sa­ble­men­te el ca­mino co­rrec­to, oja­lá lo­gre to­das las me­tas y co­rri­ja tam­bién a mi es­po­so e hija. ¡Así sea! ¡Bendiciones!
Gracias por com­par­tir su his­to­ria, que Dios la ben­di­ga. Siga el ejem­plo de Santa Mónica, y há­ble­le más a Dios de su fa­mi­lia que lo que ha­bla aho­ra a su fa­mi­lia de Dios. La paz.
Ronald Huete(28-05-2021)
Excelente. Jesús les ben­di­ga.
A us­ted tam­bién. La paz.
Martha(27-05-2021)
Me he en­can­ta­do mu­cho el tema de la cas­ti­dad. Tengo unas pre­gun­tas so­bre la cas­ti­dad.
Nos ale­gra­mos de ello. Para em­pe­zar a pro­fun­di­zar so­bre el tema de la cas­ti­dad re­co­men­da­mos el si­guien­te li­bro: El va­lor de la es­pe­ra (Jokin de Irala). La paz.
Iram Ivarbol(27-05-2021)
Me gus­tó mu­cho. Un cur­so sen­ci­llo, fá­cil de apren­der y fá­cil de uti­li­zar para evan­ge­li­zar.
¡Estupendo! Evangelizar es sin duda una mi­sión cla­ve de todo ca­tó­li­co.
Jorge Amezcua(27-05-2021)
Estimados se­ño­res, les ara­dez­co mu­chi­si­mo la de­di­ca­ción y pre­pa­ra­ción en su re­fle­xión que hoy leí en sus tex­tos. No ten­go duda de que la Palabra de Dios es viva y efi­caz y que sólo re­gre­sa a Él cuan­do ha cum­pli­do su vo­lun­tad. Estoy en un pe­rió­do de prue­ba y me ani­ma la pa­la­bra de Dios, que por este me­dio re­ci­bo, para bus­car­lo y co­no­cer­le un po­qui­to más, y para re­co­no­cer y po­ner toda mi con­fian­za en sus pla­nes y en sus tiem­pos. Esto no es fá­cil para mí, por­que me abru­man mu­chas preo­cu­pa­cio­nes, do­lor, co­ra­je, an­gus­tia, de­ses­pe­ra­ción, an­sie­dad, frus­tra­ción, de­pre­sión y mu­chos mas sen­ti­mien­tos en­con­tra­dos que me ha­cen pen­sar que Dios no me es­cu­cha por­que no me ha­bla ver­bal­men­te, por­que no sa­bes si ha­ces bien o mal las co­sas, por­que siem­pre hay algo que se con­tra­po­ne y que pien­sas que ya no hay so­lu­ción al pro­ble­ma y este si­gue cre­cien­do. Sin em­bar­go, en este mo­men­to de prue­ba, sien­to que Dios se co­mu­ni­ca con­mi­go de otra ma­ne­ra muy per­so­nal y lo sien­to al es­cu­char su pa­la­bra que me ani­ma a con­fíar en Él, a es­pe­rar e Él, a se­guir pi­dien­do­le su au­xi­lio para que me in­di­que que quie­re el Señor de mí. Me uno a nues­tro Señor Jesucristo y en su Nombre, di­ri­gir­me en una ora­ción sen­ci­lla, hu­mil­de y con­fia­da para ob­te­ner de nues­tro ben­di­to Padre Celestial su ca­ri­ño­sa re­pues­ta, to­man­do su mano y acer­cán­do­la a mi cara para co­bi­jar­me y para de­cir­le con un ges­to de ca­ri­cia y ter­nu­ra: ¡Cuídame Dios mío, te ne­ce­si­to, abra­za­me fuer­te por­que sólo es­toy a gus­to con­ti­go!. Saludos cor­dia­les, des­de Puebla México.
La paz, Jorge. Dios ben­di­ga y es­cu­che su ora­ción. Nos uni­mos a ella. Y no dude en pe­dir ayu­da a sa­cer­do­tes y es­pe­cia­lis­tas ca­tó­li­cos san­tos de su zona. Gracias por su men­sa­je.
Mayela Barrantes(27-05-2021)
Caridad, nun­ca es poca, me lla­ma la aten­ción esta fra­se de Nicolás Berdiaeff que dice: Si ten­go ham­bre, es un pro­ble­ma ma­te­rial. Si otra per­so­na tie­ne ham­bre, es un pro­ble­ma es­pi­ri­tual para mí. Dios de­rra­me su gra­cia so­bre cada uno para ba­ta­llar con esta vir­tud teo­lo­gal.
Que fra­se tan pre­cio­sa. Gracias por com­par­tir­la.
Mayela Barrantes(27-05-2021)
No se por qué me cues­ta en cier­ta me­di­da en­ten­der el amor in­fi­ni­to que Dios me tie­ne: Mas mi amor no se apar­ta­ra de ti, ni mi alian­za de paz se mo­ve­rá, (Isaías 54, 10). Si solo esto pu­die­ra aden­trar en mi co­ra­zón, en este cur­so, me da­ría por sa­tis­fe­cha y agra­de­ci­da. Gracias.
A to­dos nos cues­ta en­ten­der el amor de Dios, por­que no­so­tros ama­mos de for­ma li­mi­ta­da. Él, no. Dios la ben­di­ga.
Antonio(27-05-2021)
Recemos para que es­te­mos siem­pre uni­dos en el amor de Cristo.
Padre Nuestro. Ave María. Gloria.
Mayela Barrantes(27-05-2021)
Renueva mi Fe, este pa­sa­je bí­bli­co: A los que ama Dios todo le sir­ve para bien (Rom 8, 28). Porque ¿adonde ire­mos? si solo Tú tie­nes pa­la­bras de vida eter­na. Gracias, Dios les ben­di­ga.
¿A dón­de ire­mos? Sólo a Él. La paz.
Freddy Pascual Martinez(26-05-2021)
Me gus­ta, pero como hago para co­no­cer más in­for­ma­ción.
Simplemente, haga el cur­so dán­do­le al fi­nal del ar­tícu­lo al bo­tón de Siguiente. ¡Ánimo!