Acéptate como eres

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¡Ay de quien litiga con el que la ha modelado, la vasija entre las vasijas de barro! ¿Dice la arcilla al que la modela: "¿Qué haces tú?", y "¿Tu obra no está hecha con destreza?"? (Isaías 45, 9).

Acéptate como eres
Muchísimas veces nos despreciamos a nosotros mismos, y nos consideramos poco más que basura. Lo cual sería bueno si viniera de la humildad, pero no es así: viene del orgullo. Porque le decimos a Dios que nos ha hecho mal. Mira que tímido que soy. O mira como mi figura tiene fallos. O a mí me falta inteligencia porque me cuesta estudiar. Esta es una actitud que viene de un orgullo profundo, que dice que nosotros seríamos mejores que Dios: nos habríamos hecho mejor que como nos ha hecho Él. ¡Qué engaño tan grande del maligno!

Una cosa es considerarse la nada más el pecado (Santa Catalina), siendo conscientes de nuestra debilidad como hombres limitados, y dejando a Dios que sea Dios; y otra es considerarte mal hecho por Dios. Recuerda que Dios te ha pensado antes de tu nacimiento, como Él mismo afirma: Antes de haberte formado yo en el vientre, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí (Jeremías 1, 5). ¿Y cómo te ha creado? Él mismo te lo dice en todo el Cantar de los Cantares. ¿Quién es ésta que asoma como el alba, hermosa como la luna, refulgente como el sol, imponente como un ejército en formación? (Cantar 6, 10). ¡Ese eres tu!

Así dice Yahvé, el Santo de Israel y su modelador: ¿Vais a pedirme señales acerca de mis hijos y a darme ordenes acerca de la obra de mis manos? (Isaías 49, 11). Dios te ha creado por amor, de una determinada forma, para que puedas llevar a cabo una misión única que solo tu puedes hacer. Y para Dios no hay vidas ni misiones menos importantes: todas y cada una de ellas son necesarias. Y arreglo a la misión van las cualidades, pero lo importante es lo que hagas con ellas, no cuantas tienes.

Esto no significa que no debas cuidarte física, mental, y espiritualmente. Tampoco significa que no puedas cambiar en algunos aspectos y tratar de ser mejor persona, si lo ves conveniente. Ese tipo de cosas siempre son buenas, porque… ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? (Corintios 4, 16). Pero es importante que trates de aceptarte como eres, porque Dios te ama como eres: Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que hiciste; pues, si algo odiases, no lo habrías creado (Sabiduría 11, 24). Lo único que Dios quiere es que elijas el camino de la Vida sin dejarte engañar por el maligno, para que seas feliz y conozcas su amor. Porque… ¡Dios te ama!

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