Cristianos acomplejados

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Porque no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad y de templanza (2 Timoteo 1, 7).

Cristianos acomplejados
¿Dónde están los Católicos en España? Según las últimas encuestas del CIS el 70% de la población española se declara Católico, aunque únicamente un 10% de la población española es practicante. Ahora bien, mira cuando estás en el trabajo o estudiando… ¿Donde está ese 10%? Simplemente no está por ningún lado. Mejor dicho: aparentemente no está por ningún lado, porque cuando los conoces te das cuenta de que sí, de que hay más gente Católica, pero están acomplejados. ¡No dan testimonio del Evangelio!

Lo he planteado así porque es siempre más fácil verlo en los demás que en uno mismo, pero imagina ahora que en un momento determinado en tu trabajo en medio de una clase tu profesor o jefe pregunta si hay algún Católico y tu levantas la mano. ¿Crees que se llevará una sorpresa o por tu actitud, y formas se lo esperará? Reflexionemos… ¿Nos diferenciamos de nuestros amigos en algo? ¿Hablamos del Evangelio y de Cristo, o sólo de temas banales como los demás? ¿Tenemos vergüenza del Evangelio y de hablar de Dios? Es importantísimo esto, porque vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres (Mateo 5, 13). Esta fue una de las cosas más importantes que Cristo nos encomendó a los Católicos: anunciar el Evangelio. Y no deberíamos olvidarlo.

Por eso hoy la Iglesia te dice: no te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios (2 Timoteo 1, 8). Primero por tu propio bien, porque no puedes ser feliz siendo tibio, sino llevando en tu interior a Cristo hasta las últimas consecuencias. En segundo lugar por el bien de los demás, que viven sin esperanza creyendo que esta vida es la única y que tras morir nada les espera. En tercer lugar por tu bien de nuevo, porque no vas a estar preparado para persecuciones mayores si no lidias ahora con los desprecios, y puede que cuando lleguen las otras, abandones la fe. Y en cuarto lugar por sentido común… ¿O que esposa no habla bien y con alegría de su esposo, en especial cuando es tan bueno con ella?

No temas, pues he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28, 20b), te dice Cristo. Deja que Él haga en ti una criatura nueva, deja que te llene con su Espíritu, y cuando nazca en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos (Jeremías 20, 9a), no te avergüences y deja que salga: Dios hablará por ti. ¡Alégrate, pues has sido llamado a ser la esperanza del mundo! ¡Porque Dios te ha amado!

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