La mujer ideal

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Engañosa es la gracia y fugaz la belleza; sólo la mujer que respeta a Yahvé es digna de alabanza (Proverbios 31, 30).

La mujer ideal
Muchos hombres buscan a una mujer, a una compañera para toda la vida, fijándose únicamente en el físico; y esto es un error porque lo verdaderamente importante no es eso, sino si la mujer respeta a Dios. Porque la belleza y la gracia se acabarán, y entonces dirás: prefiero vivir con un león o dragón que convivir con una mujer malvada (Eclesiástico 25, 16). Pero ya será demasiado tarde, pues puede que incluso tu matrimonio se rompa. Y llorarás.

Con esto no me refiero a que no busques a una mujer que te guste, que sea mas o menos afín a tus gustos, o que sea de una determinada forma según tus criterios. Claro que una mujer debe atraerte. A lo que me refiero es que lo más importante en una mujer es su relación con Dios: su Fe. Pues la sabiduría de la mujer edifica su casa, la necedad la destruye con sus manos (Proverbios 14, 1). Busca a una mujer Cristiana, que conozca el amor de Dios, y que viva su Fe en el día a día. ¡Una mujer así podrá amarte de verdad!

¿Quién encontrará a una mujer ideal? Vale mucho más que las piedras preciosas (Proverbios 31, 10). La mujer ideal es muy difícil de encontrar. Sin embargo, recuerda que Dios es tu Padre y te ama, y si ese es tu camino Él ya ha preparado a alguien para ti, pues una mujer buena es una herencia valiosa que toca en suerte a los que temen al Señor (Eclesiástico 26, 3). Hasta entonces permanece en vela, no sea que se te escape; y trata de convertirte en el hombre ideal para ella.

No olvidemos tampoco que el noviazgo tiene un objetivo: el matrimonio. Por eso es importante en el noviazgo conocerse y aprender a amarse actuando siempre con caridad. La caridad es paciente, es amable, la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. (1 Corintios 13, 4-7). Así tu futuro matrimonio estará fundamentado en el amor, la fidelidad, y la fecundidad. Y Dios, que te ama, será garante de ese matrimonio, que vivido en Dios… ¡Perdurará hasta el final!

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