5.4 – Escándalos en la Iglesia

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Dijo a sus discípulos: Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! (Lucas 17, 1).

Escándalos en la Iglesia
Los escándalos en la Iglesia, por desgracia, son una realidad. Y una realidad que el mismo Jesucristo nos advirtió. Corrupción, abusos a menores, rivalidades, luchas de poder, difamaciones, calumnias, etc. Algo que a todos los Católicos nos debe apenar, y de hecho nos apena, muchísimo, como dice el Salmo: Si fuera un enemigo el que me ultraja, podría soportarlo; si el que me odia se alzara contra mí, de él me escondería. ¡Pero tú, un hombre de mi rango, amigo y compañero, con quien me unía dulce intimidad en la Casa de Dios! (Salmo 55, 11-15a). De hecho, Jesucristo fue el primero en ser traicionado por uno de sus discípulos, creando el primer escándalo en la Iglesia; siendo además abandonado y negado por los demás. Jesús le dijo: ¡Judas, con un beso entregas al Hijo del hombre! (Lucas 22, 48), y acto seguido fue hecho preso, sufrió, y murió en la cruz.

Esto nos enseña que el hombre es libre para elegir, y puede elegir muy mal, aunque haya estado toda la vida en la Iglesia. Por eso, recemos incesantemente primero por ellos, para que como el hijo pródigo (Lucas 15, 11-32), puedan arrepentirse y volver a la casa del Padre; y segundo por nosotros, para que Dios nos libre de caer en lo mismo, porque podemos. Como miembros de la Iglesia tenemos la misión de corregir a nuestros hermanos con Caridad, pero sobre eso corregirnos mucho más duramente a nosotros mismos para evitar el error. Además tenemos la misión de rezar por los que se han escandalizado o han sufrido a manos de alguien que decía ser Católico: Por tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe (Gálatas 6, 10). No nos olvidemos tampoco de nuestra misión de anunciar a todas las personas que… ¡Dios las ama!

Dificultad en la Evangelización
Las luces y las sombras en la historia de la Iglesia nos afectan en ocasiones en nuestra vida, ya que cuando damos nuestro testimonio del Amor de Dios muchas veces nos dicen: Si, eso esta muy bien, pero la Iglesia ha hecho tal cosa, así que no me cuentes cuentos. La obra maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre todo en los católicos, una mala conciencia, infundiéndoles la inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han conseguido convenceros de que sois los responsables de todos o casi todos los males del mundo. […] No ha habido problema, error o sufrimiento histórico que no se os haya imputado. Y vosotros, casi siempre ignorantes de vuestro pasado, habéis acabado por creerlo, hasta el punto de respaldarlos. En cambio yo, agnóstico, pero también un historiador que trata de ser objetivo, os digo que debéis reaccionar en nombre de la verdad. De hecho, a menudo es cierto. Pero si en algún caso lo es, también es cierto que, tras un balance de veinte siglos de cristianismo, las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. Luego ¿por qué no pedís cuentas a quienes os las piden a vosotros? ¿Acaso han sido mejores los resultados de los que han venido después? ¿Desde qué púlpitos escucháis contritos ciertos sermones? (Léo Moulin, historiador y sociólogo belga).

Además, hay muchas personas que durante largo tiempo han tenido aversión a la Iglesia por sus enseñanzas morales o doctrinales, y usan los escándalos como pretexto para atacar a la Iglesia como un todo y a su doctrina. La realidad no es así, porque no se juzga algo por los que no viven según ese algo, sino por los que si lo viven. Aún así, a diferencia de otras organizaciones y grupos, la Iglesia ha pedido perdón en muchas ocasiones, y trabaja continuamente para evitarlo de nuevo. Pese a todo, hay muchas personas que están cometiendo un suicidio espiritual, como decía San Francisco de Sales: Pero yo estoy aquí entre ustedes hoy para evitarles un mal aún peor. Mientras que aquellos que causan el escándalo son culpables de asesinato espiritual, los que acogen el escándalo -los que permiten que los escándalos destruyan su fe-, son culpables de suicidio espiritual (San Francisco de Sales). Además, se han creado muchas leyendas negras que son arma potentísimas para atacar a la Iglesia, que exageran mucho los fallos mientras ignoran la amplia mayoría cosas buenas. Vamos a ver como ejemplo brevemente algunas de ellas.

Galileo Galilei
No. Galileo no murió en la hoguera condenado por la Inquisición. Tampoco demostró que era la tierra la que giraba alrededor del sol. Ni siquiera fue el primero en proponerlo. El primero en proponerlo fue Aristarco en el siglo III. Y después la teoría fue retomada por el clérigo católico Copernico el siglo anterior a la propuesta de Galileo. Galileo retomó la teoría desarrollada por Copernico añadiendo algunas “pruebas”, como las mareas, que en su mayoría eran causadas o demostraban otras cosas. Y sus enemigos fueron otros científicos de la época, que lo denunciaron al poder judicial (entiéndase, la Inquisición) por pura rivalidad. Y con los conocimientos de la época, la Inquisición determinó que no Galileo no había aportado pruebas contundentes que probaran su modelo, por lo que le invitaron a continuar enseñando dicho modelo como una teoría más, y lo condenaron a un retiro domiciliario. Allí Galileo continuó su labor investigadora al lado de sus amigos (entre los cuales habían varios sacerdotes) y finalmente murió confesándose Católico e hijo de la Iglesia.

La Inquisición Española
Sin justificar los errores de la Iglesia al permitir la existencia de la Inquisición, que debió ser algo completamente desvinculado de la Iglesia; conviene desenmascarar la leyenda negra que ha surgido alrededor de la misma, para saber realmente cual fue el error: que la Iglesia ostentara el poder judicial de un país. Centrémonos, pues, en la Inquisición Española.

La Inquisición no condenaba a nadie a pena de muerte, sino que entregaba al acusado al tribunal real que era el único tribunal que podía condenar a muerte. Además, en sus casi cuatro siglos de existencia, los especialistas estiman en unas 9.000 personas las que fueron entregadas a los tribunales reales, muy por debajo de lo que se suele creer. Además, sólo se entregaba al acusado al tribunal real si no se arrepentía de un crimen grave o era reincidente en el mismo. Por otro lado es cierto que la Inquisición, como todos los tribunales del Antiguo Régimen, torturaba a los prisioneros para hacerlos confesar, pero mucho menos que cualquier otro tribunal. El tribunal completo debía apoyar este método para extraer la información del reo, y se aplicaba en sesiones de máximo quince minutos, siempre que un médico diagnosticara que el reo soportaría la prueba. Para evitar condenas falsas se le invitaba al acusado a confesar sin decirle de que se le acusaba. De hecho, hay documentos históricos que afirman que los reos preferían ser juzgados por la Inquisición antes que por otros tribunales civiles.

Por supuesto, no nos olvidemos de que la Inquisición era un tribunal que estaba bajo el control directo de los Reyes de España, y no de la Santa Sede. Su función era la de mantener el orden civil (que incluía el orden religioso) en el reino, velando por el cumplimiento de las leyes vigentes. Las condenas no eran crímenes, sino la aplicación de la justicia humana a criminales, estemos o no de acuerdo con las leyes de la época. Destacar que, si comparamos este tribunal con el que actualmente tiene EEUU, en el que solo en 2010 un total de 3108 personas estaban en el corredor de la muerte esperando a ser ejecutadas, no parece que la Inquisición fuera tan “negra” para su época. Finalmente, hay que decir que la Iglesia lo tiene claro, aprendiendo de sus errores: En este horizonte se sitúa también el problema de la pena de muerte, respecto a la cual hay, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, una tendencia progresiva a pedir una aplicación muy limitada e, incluso, su total abolición. […] De este modo la autoridad alcanza también el objetivo de preservar el orden público y la seguridad de las personas, no sin ofrecer al mismo reo un estímulo y una ayuda para corregirse y enmendarse (Evangelium Vitae 56). Y, por supuesto, como se puede leer al principio, de lo que no es leyenda negra sino cruda realidad, la Iglesia ha pedido perdón. Y desde aquí secundamos esas disculpas.

La Iglesia no retrasó la ciencia
En muchas ocasiones se dice que si no fuera por la Iglesia ahora viviríamos en un mundo mucho mas avanzado científica y tecnológicamente, porque la Iglesia retrasó el avance científico de nuestra sociedad mucho tiempo. A la luz de la historia se puede ver que esto es completamente falso: la Iglesia no retrasó el avance científico. De hecho, sin profundizar mucho en la historia, podemos encontrar contundentes motivos de esto:

  • La Iglesia conservó la filosofía griega, el derecho romano, la ciencia prerromana, y las obras clásicas durante muchos siglos; copiando dichas obras a mano en los monasterios.
  • Durante siglos, la Iglesia católica desplegó la mayor red social de ayuda y colaboración, lo que permitió que mucha gente la posibilidad formarse.
  • Muchísimos grandes científicos que hicieron enormes avances científicos eran católicos practicantes: Galileo Galilei, Nicolás Copérnico, Alessandro Volta, Georges Lemaître, Alexis Carrel, Pierre de Fermat, Gregorio Mendel, etc.
  • La Iglesia realizó avances científicos en todas las áreas que han sido la base de la ciencia moderna: el primer tratado de cirugía de Europa medieval, el heliocentrismo, medición de la velocidad del sonido, la ley de Boyle-Mariotte, la teoría del big bang, el descubrimiento del efecto Venturi, el descubrimiento de la difracción de luz, las leyes de la genética, y mucho, mucho más…
  • La Iglesia fundó, mantuvo, y amplió las primeras universidades en la historia de occidente; y fundó grandes organizaciones de ayuda social y educativa.

Pero lo más importante que debemos tener en cuenta es que la Iglesia católica no ha estado dos mil años en todo el mundo (de hecho en muchos sitios aún no tiene presencia). Sin embargo, donde ha estado es donde la sociedad tiene los mayores avances científicos y un mayor desarrollo social… ¿Casualidad?

Los sacerdotes no son pederastas
En primer lugar es fundamental reconocer los delitos que algunos miembros del clero de la Iglesia han cometido. Es importante también pedir perdón por no haber reaccionado adecuadamente ante estos casos en su momento, y poner todas las medidas necesarias para evitar que suceda de nuevo. Así pues, lo primero es secundar la respuesta de la Iglesia a los casos que realmente se han dado. ¿Cuál es esta respuesta? Una autocrítica muy dura y un cambio muy serio que puedes conocer en: Abusos contra menores – La respuesta de la Iglesia.

Para hacer honor a la verdad, al inicio del año 2015 y tras las debidas investigaciones se han contabilizado a nivel mundial un total de 4000 casos de abusos cometidos por el 0,2% del clero que existe (fuente). Esto es algo lamentable, y que por supuesto nunca debería haber superado el 0%. Sin embargo, debemos hacernos una idea mas realista de la magnitud de este drama, poniendo algunos datos ejemplificantes:

  • El porcentaje de padrastros que abusan de sus hijas es de un 3,7% (fuente).
  • El 9,6% de todos los estudiantes de EEUU han sido abusados alguna vez por sus profesores (fuente).
  • En Europa el 13.5% de las chicas y el 5.6% de los chicos menores de 18 ha sufrido abusos alguna vez en la vida (fuente).

La realidad es que el 30% de todos los abusos los comete la propia familia de la víctima, el 60% la familia más lejana y los amigos, los extraños están involucrados en un 10% de los casos, mientras que los abusos por parte del clero no se acercan al 0,1% del total.

Ante este drama hay que ser firmes en no permitir ni un sólo caso más; y en hacer lo posible por ayudar a las víctimas de cualquier tipo de abuso, incluido por supuesto los llevados a cabo por miembros del clero de la Iglesia Católica. Pero si a un padrastro, o a un profesor no los llamas de buenas a primeras “pederasta violador de niños” y eso que suponen la abrumadora mayoría de los que abusan; tampoco a un sacerdote hay que llamarlo así, porque la gran inmensa mayoría de los curas son inocentes. Realmente, la mayoría de sacerdotes realmente se preocupan por las personas, dedican su vida al bien común, y no paran de ayudar a los demás a través de multitud de iniciativas.

Como reflexión del bombo mediático que se le da a estos casos, pensad que durante la primera mitad del 2002, los 61 periódicos más importantes de California publicaron 2000 historias de abuso sexual en instituciones católicas, mayormente relacionados con acusaciones pasadas. Durante el mismo periodo, esos periódicos publicaron cuatro historias acerca del descubrimiento del gobierno federal de un escándalo de abuso sexual mucho más largo ―y continuo― en escuelas públicas (Tom Hoopes, CBS News). Y esto es sólo un ejemplo entre miles de casos similares. La pregunta es… ¿Por qué los medios hacen esto?

Inmatriculaciones de la Iglesia Católica
El registro de la propiedad en España que le dice al estado que una finca es de alguien en concreto tiene apenas unas décadas de vida, sin embargo hay muchas fincas que existen desde mucho antes de la creación del registro. Inmatricular una finca significa darla de alta por primera vez en el registro de la propiedad como tuya, demostrando previamente dicha propiedad. La Iglesia está contemplada como un caso especial por dos motivos: la gran cantidad de fincas que posee, y las expropiaciones (o desamortizaciones) históricas que ha sufrido. Así pues, si una finca no ha sido inmatriculada previamente por un particular o por el estado, la Iglesia puede reclamar su titularidad mediante un certificado expedido por el obispo ante notario. Esta inmatriculación no se hace efectiva hasta pasados los dos años, en los que cualquiera puede interponer un recurso y de esa forma reclamarle a la Iglesia Católica su titularidad.

La Iglesia no roba nada con las inmatriculaciones. Y aunque quisiera, que no quiere, no puede debido a este plazo de dos años en los que cualquiera puede interponer un recurso ante la inmatriculación. Esto provoca que cada parte exponga sus argumentos y documentos justificativos de la propiedad, y que esta sea modificada de acuerdo a todo eso. Por eso, si alguien demuestra su propiedad de una finca, la Iglesia no puede ni quiere registrar su propiedad. De hecho, el hecho de que aún se produzcan inmatriculaciones cuando la ley lleva más de dos décadas en vigor demuestra el poco interés de la Iglesia en estos temas, que solo pone al día cuando la situación lo requiere.

La Iglesia y el SIDA
Contrariamente a lo que se suele pensar, las propuestas de la Iglesia católica sobre la sexualidad ayudan a reducir las tasas de infección de las enfermedades de transmisión sexual, entre las que destaca el SIDA. ¿Qué propuesta es esta? La de vivir las relaciones únicamente dentro del matrimonio en fidelidad mutua y exclusiva, que aparte de eliminar el riesgo de contagio, permite vivir mejor el matrimonio. Así pues, por ejemplo, en Uganda se puso en marcha el método ABC que consiste en un programa de prevención de tres capas, cada una de ellas mas importante que la siguiente:

  1. Abstinencia: Es decir, promover la castidad como la virtud que es, invitando a los jóvenes que esperen al matrimonio para entregarse mutuamente. Si no hay relaciones, no hay posibilidad de contagio de las enfermedades como el SIDA.
  2. Fidelidad: Promover la fidelidad en los matrimonios, de forma que si dos personas sanas solo tienen relaciones entre ellas, y con nadie mas antes, la enfermedad no se puede propagar.
  3. Condon: En casos extremos, el uso de condón como último recurso; que ayuda a reducir la posibilidad de infección (aunque en ningún caso la evita de forma completamente segura). Esta opción no es conforme a la moral de la Iglesia, y no es apta para católicos.

¿El resultado? Excelente, como demuestran varios informes médicos y sociológicos. Al final está claro que cada uno es libre y puede o no seguir estas directrices, pero proponerlas y promoverlas no obliga a nadie y ayuda a muchos, como los propios datos indican. Así pues, la próxima vez que te digan que la Iglesia tiene la culpa de que se propagan enfermedades como el SIDA porque rechaza el uso del condón, con los datos en la mano de casos como el de Uganda puedes mostrarles la realidad.

Práctica
Nadie se convierte por saber estas cosas, y una discusión sobre estos temas dificilmente acaba bien… ¡No te enzarces en ellas! La evangelización se hace siempre dando una experiencia de la Fe vivida, que las obras que haces corroboran. Entonces… ¿Por qué conocer todo esto? Para que la mención de alguna de estas leyendas negras no provoque en ti vergüenza y selle tus labios. Nada más, y nada menos. Por eso hoy la Iglesia te dice: no te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios (2 Timoteo 1, 8). Y habla bien de tu Madre la Iglesia, ¿O que hijo no habla bien y con alegría de su madre, en especial cuando es tan buena con él?


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