8 – Celebrando el Amor

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Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando (Lucas 24, 30).

La celebración del Amor
La Eucaristía es la celebración y actualización del Amor de Dios, manifestado en plenitud en Cristo Jesús. En la Eucaristía Dios pasa y se hace presente a través de su Palabra y a través del sacrificio de su Cuerpo y su Sangre. Y te entrega todo esto con amor. Su Palabra para guiarte e iluminar tu vida, su sacrificio para el perdón y remisión de tus pecados, y su cuerpo y sangre para tu Salvación eterna, para darte la posibilidad de vivir en su gracia, y para que Él habite en ti. En definitiva, la Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana (Catecismo 1324), y como tal la han llamado de muchas formas a lo largo de los siglos:

  • Eucaristía: Recuerda los ritos y bendiciones judías de la Pascua que Jesús perfeccionó y a la que dio su autentico significado.
  • Fracción del pan: Para resaltar la importancia de este acto que hizo Jesús, no sólo con el pan, sino con su propio cuerpo que se entrega para la Salvación de muchos.
  • Banquete del Señor: Ya que la Eucaristía fue instituida en el banquete Pascual, sigue siendo un banquete donde se nos da el mejor manjar, y es una anticipación del banquete del cielo.
  • Asamblea Eucarística: Ya que es la reunión de todos los cristianos, hermanos en la Fe, y que viven en comunión, o al menos deberían, donde Dios se hace presente.
  • Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús: Pues lo que primero se hizo realidad por su Palabra, lo hizo también realidad histórica en su vida entregándose por nosotros, y se sigue haciendo realidad en cada Eucaristía.
  • Santo Sacrificio: Pues… ¿Qué otra cosa es la Eucaristía que hacer presente, actual, y real de nuevo el sacrificio de su cuerpo y de su sangre?
  • Comunión: Ya que al comulgar del cuerpo y sangre de Cristo nos hacemos uno con Él y hermanos de todos los cristianos, por la sangre de nuestro Padre.
  • Santa Misa: Pues la liturgia de la Eucaristía terminaba con el envío a evangelizar “ite missa est”, que significa id a evangelizar.
  • Divina liturgia: Pues es la adoración en espíritu querida e instituida por el mismo Dios.

Por eso, os invito a que os acerquéis al altar del Señor vestidos con la luz de la pureza, resplandecientes con las limosnas, adornados con las oraciones, vigilias y ayunos, como con valiosas joyas celestiales y espirituales, en paz no sólo con vuestros amigos, sino también con vuestros enemigos, en una palabra, que os lleguéis al altar con la conciencia libre y tranquila, y podáis recibir el cuerpo y la sangre de Cristo, no para vuestro juicio, sino para vuestro remedio (San Ambrosio de Milán). Así pues, si sabes que estás en pecado mortal, acude primero al Sacramento de la Reconciliación, pues no puedes comulgar del cuerpo de Cristo en pecado mortal, ya que no estás en comunión con Cristo sino con el maligno. ¡Reconcíliate con Él primero!

La Eucaristía
En la Eucaristía, Dios te da su Palabra, que es la mejor guía que los Católicos podemos tener en la vida. Pues ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón. No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta (Hebreos 4, 12-13). Por eso, la Palabra de Dios habla al corazón, habla a tu vida, y habla con la verdad, nunca falla. Y por eso, no hay mejor forma de vivir en el camino de la vida que obedecerla.

En la Eucaristía Dios actualiza su Sacrificio en la cruz entregándose de nuevo por ti. ¡Pues te ama! Y actualiza también su Resurrección gloriosa, pues Dios pasa a Salvarte y liberarte de la muerte y el pecado. Por eso, en el corazón de la celebración de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Fiel a la orden del Señor, la Iglesia continúa haciendo, en memoria de Él, hasta su retorno glorioso (Catecismo 1333). Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte (1 Corintios, 12), ya que habéis comulgado todos del mismo cuerpo y de la misma sangre. Así pues, Dios te eleva a la dignidad de hijo, y te hace miembro de su cuerpo, preparándote para la vida eterna que también te regala. ¡Pues te ama!

Estos dones sólo pueden, en quien los ha disfrutado de verdad, engendrar un agradecimiento y una alabanza muy profundos. Por eso, en la Eucaristía este agradecimiento se expresa litúrgicamente con cantos de bendición a Dios en una fiesta en la los cristianos vamos de la mejor forma posible, interior y exteriormente. ¡Admirable y magnífico festín que nos trae la salvación y contiene la dulzura en plenitud! ¿Es posible encontrar algo más preciado que esta comida en la que se sirve no carne de terneros ni de machos cabrios, sino a Cristo verdadero Dios? (Santo Tomás de Aquino). Efectivamente, estás ante la celebración más importante de tu vida cristiana y personal, por eso… ¡No faltes ni un sólo domingo o fiesta de precepto! ¡Dios te espera para renovar su Amor en ti!

Práctica
Muchas veces no apreciamos la Eucaristía, viviéndola como si fuera un teatro de los que somos espectadores o haciendo las diferentes partes de forma mecánica mientras nuestra mente está bien lejos pensando en sus cosas. Pues bien, no seamos pues indiferentes los que hemos sido favorecidos con tal amor y tan extraordinario honor ¿No os habéis fijado nunca con que ansias los niños se apoderan del seno de su madre y con qué avidez aplican a él sus labios? Acerquémonos nosotros con el mismo ardor a esta mesa santa, a esta fuente de donde brota una bebida espiritual; con más fuerza todavía que los niños, atraigamos la gracia del Espíritu (San Juan Crisóstomo). Así pues, para comprender un poco mejor este tesoro que tenemos entre manos, vamos a ver poco a poco algunas de las cosas que este misterio de Salvación encierra.



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