¿Por qué se pierde la Fe?

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Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones (1 Timoteo 2, 8).

¿Por qué se pierde la Fe?
En el artículo de investigación «Allen B. Downey (2014) Religious affiliation, education and Internet use» podemos ver un análisis estadístico de la afiliación religiosa utilizando los datos de la General Social Survey en Estados Unidos. Un artículo científico muy interesante que debemos aprovechar los Católicos para aprender más sobre nosotros mismos y nuestra sociedad en cuestiones relacionadas con la Fe, pues dichoso el hombre que se dedica a la sabiduría, y razona con su inteligencia (Eclesiástico 14, 20). Y de esto podemos obtener pistas muy importantes para nuestra vida.

Según esta investigación, desde el año 1990 al 2010 ha aumentado un 10% la población de Estados Unidos que se ha declarado no religiosa (en total un 18%). Ésta disminución de la afiliación religiosa se explica con los siguientes factores: haber nacido después de 1970 (5.0%), estudiar en la universidad (un 0.5%), utilizar internet más de dos horas semanales (2.0%), y no haber recibido educación religiosa (2.5%). Interesante… ¿No? A mi entender esto nos indica que existe un movimiento masivo generacional de abandono de la religión, y que todo aquello que contribuye a la exposición de este movimiento lo aumenta. Hablo de internet como medio de comunicación sin restricciones, la universidad como primer lugar de independencia de la familia, y la no educación religiosa que mina las defensas contra este movimiento. Sin embargo, la pregunta fundamental del por qué de este movimiento queda por responder… Yo preguntaría: ¿Cómo vivimos nuestra Fe y qué testimonio damos para que pase esto?

Es importante saber también que hay dos factores que doblan la posibilidad de ser religioso en la edad adulta. El primero de ellos es si se ha recibido una educación religiosa de los padres, confirmándose la importancia de la transmisión de la fe en la familia, lugar ejemplar para dar testimonio de la fe, por su capacidad profética de vivir los valores fundamentales de la experiencia cristiana: dignidad y complementariedad del hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, apertura a la vida, participación y comunión, dedicación a los más débiles, atención educadora, confianza en Dios como fuente del amor que realiza la unión (Instrumentum Laboris).

Por otro lado, el segundo factor es si los ingresos económicos de la familia superan los 25.000$. Aquí vemos la importancia de ejercer la verdadera limosna Cristiana con los más necesitados, pues hoy y siempre se cumplen las palabras de las Escrituras que dicen: Aleja de mi falsedad y mentira; no me des pobreza ni riqueza, asígname mi ración de pan; pues, si estoy saciado, podría renegar de ti y decir: ¿Quién es Yahvé?, y si estoy necesitado podría robar y ofender el nombre de mi Dios (Proverbios 30, 8-9). Y si podemos, como sociedad, garantizar un trabajo digno y una forma de vida económicamente estable para todos, pues mucho mejor; pues parece ser que alguien que se tiene que preocupar por como vivir, no se preocupa por Dios, aunque… ¡Dios lo ame y provea a sus necesidades!

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